Cadena solidaria para la Comunidad Gesar

 

por Shirley Espinoza

 
 
 
Shirley Espinoza

Pacific Comunicación Estratégica, viene ayudando desde hace más de un año a la Comunidad Gesar , con la entrega de papeles en desuso, para que puedan ser transformados en ayuda para quienes más lo necesitan. De esa manera, es como brinda su aporte en la gran tarea de Responsabilidad Social Empresarial y de conservación al Medio Ambiente.

A diario vemos en la calle cómo decenas de personas hurgan entre los desechos en busca de papeles, cartones, metales, entre otros. Esta práctica continua, la realizan en su mayoría de manera individual, personas en extrema pobreza que de esa manera, logran conseguir algún dinero con el fin de llevar un sustento a sus hogares.

Sin embargo, existen instituciones que realizan este trabajo en bien de un conjunto de personas y a las que les brindan no solo ayuda económica, sino también laboral. Aquí se circunscribe Gesar, antes conocida como Traperos de Emaús.

Fue con el fin de ayudar y brindar asistencia social a los que menos tienen, como el sacerdote, Reverendo Padre Gerardo Protain, que en el año 1985 fundó la Comunidad de los Traperos de Emaús . Hoy, 50 años después, su denominación ha cambiado por la de Comunidad Gesar, sin embargo sus fines siguen intactos como en sus inicios, al establecer centros de apoyo a los más necesitados –a través de los principios de solidaridad, justicia, equidad y amor.

La Comunidad de Gesar recolecta a diario todo tipo de materiales en desuso: botellas, ropa, artículos de oficina, de cómputo, papelería y todo aquello que pueda ser transformado para ayudar a los que menos tienen.

En el local central de Gesar –ubicado en Villa María del Triunfo– laboran aproximadamente 50 personas que se encargan de la recolección, recuperación, mantenimiento y venta de todo lo reciclado. Asimismo poseen talleres de carpintería, electrónica y cerrajería, donde brindan capacitación y empleo.

 
   

“El 50% de lo recaudado es destinado a fines sociales, entre ellos el Hogar de la Asociación Apostólica Santa María. Existen diversas solicitudes de ayuda que son atendidas por nuestra oficina de Relaciones Humanas, a las que le hemos entregado desde ropas y sillas de ruedas hasta computadoras”, detalla Alejandro Oré, Presidente de Gesar.

“Volver a dar un hogar a las niñas es nuestra esperanza. Queremos que no se rompa el lazo fraternal, eso es muy importante en el desarrollo de los niños”, responde Luís Gastelumendi, uno de los responsables del Hogar de Santa María, al ser consultado respecto a la razón por la cual allí sólo viven niños.

En efecto. En el Hogar son alojados 137 niños de sexo masculino, de edades comprendidas entre los 6 y 17 años, aunque los planes son mucho más ambiciosos: brindar albergue a por lo menos 20 niños más. La única condición es que los menores procedan de hogares en extrema pobreza y que “no posean otro lugar para vivir”, dijo.

Según refiere, con la ayuda que reciba Gesar, solo es posible cubrir las necesidades básicas, “viven al día” –indica- lo que no les permite avanzar en campos como en el de la infraestructura, que resulta siendo básica.

El Hogar de Santa María ocasionalmente recibe el apoyo de otras instituciones, como por ejemplo de “Ayuda con Amor”, asociación caritativa de las esposas de los diplomáticos acreditados en el Perú, quienes han logrado implementarles una panadería.

“Tenemos un proyecto de nuevos dormitorios ya incorporados, con una pequeña sala de aseo, armario y todo lo que sea necesario para que un niño pueda vivir dignamente, pero hasta el momento no ha sido posible concretarlo”. Todo lo que hemos conseguido hasta el momento ha sido gracias a la generosa ayuda de entidades, como Pacific”, dice.

Sin duda, en el Hogar hay muchos proyectos para poner en marcha. Entonces ¿Porqué no beneficiar al prójimo con lo que aparentemente, no tiene valor? ¿Porqué no aportar con un sentido que además del económico, comprometa un sentido de responsabilidad y solidaridad? La propuesta, está hecha.